Visibilidad Trans

Lo poco que sé sobre la transexualidad me llevó estos días a buscar qué leer y tratar de informarme, pero me di cuenta que hablar —escribir—sobre la visibilidad trans conlleva mucha responsabilidad.

Escribiré sobre mi experiencia personal, que no es tan cercana como en otras notas que he escrito sobre lesbianas, homosexualidad, familias homoparentales y/o bisexualidad que es la más personal.

Más que palabras sobre la visibilidad trans

La visibilidad trans es un tema que implica muchos sentimientos, pero requiere aún más información que nos confronte y asevere como sociedad.

Una sociedad en Latinoamérica repleta de machismo, misoginia y transfobia.

Esta última, la transfobia: mata. 3.5 veces más cometen suicidio una persona trans. (OMS).

Alex y la visibilidad trans

En un mundo que reina con libre accionar y total desacato e —incluso—ilegalidad el patriarcado es el rey. El ser supremo que en los países hispanohablantes cobra muchas vidas cada día asociado a la misoginia, violencias y se encubre en los feminicidios.

México es un país, lo repetiré hasta el cansancio: 10 mujeres mueren, mejor dicho, ¡a 10 mujeres las asesinan cometiendo feminicidio cada día!

Y justo tiene que ver, porque si un padre o hermano o esposo no tiene respeto por una mujer de su propia familia mucho menos la tendrá por alguien que no lo es. Y este es el caso de Alex.

Las infancias trans

Alex fue mi compañero de escuela por tres años. La pasó mal. Él siempre fue un chico diferente, yo también lo fui porque desde temprana edad me gustaban las chicas y los chicos. Pero para Alejandro era más que eso.

Alex sentía que no tenía derecho de siquiera sentirse diferente. En su cuerpo que nació como niño algo o —más bien dicho—mucho le impedía sentirse pleno, feliz, orgulloso de sí mismo. Simplemente como ser humano e individuo.

Las infancias son las que menos visibilidad trans tienen. Simplemente porque somos esa sociedad que repetimos patrones, pre juzgamos, criticamos y aborrecemos lo diferente, lo no establecido y convencional.

Alejandro sufrió. Más allá de los estándares de nuestro colegio, un sinfín de escuincles no paraban de tildarlo de «maricón, joto, put*».

Dejó el colegio. Dejó 5 colegios, hasta que a los 15 años decidió confrontar a su familia. No era homosexual, él quería ser una persona transexual pero además amada, respetada, valorada y sobre todo validada.

Su madre amorosamente y contra toda su familia lo cobijó, lo arropó. Abrazó esas “diferencias” de su hijo. ¡Y se informó! Se documentó. Visitaron hospitales, clínicas en México y Estado Unidos.

Y así inició el “proceso” de transformación de Alex. Con el amor y —también decirlo—dinero de su madre.

Visibilidad trans

La visibilidad trans de Alejandra

Muchos años dejé de saber de ella, hasta que un día de la manera más casual posible la vi en una gasolinera, «Ál, ¿cómo estás? Soy Alex». Me quedé helado porque lo primero que vi fue una sonrisa inmensa y sus enormes ojos brillando al máximo.

Ambos bajamos del auto y nos fundimos en tremendo abrazo.

«¡Qué cosa lo guapa que estás!». Ya sé, muy soez mi comentario, y seguramente y como muy continuamente me pasa, muy imprudente. Pero es que es la verdad.

Hoy en día Alex es una mujer transexual. Pero más allá de eso que queda en una simple etiqueta, absurda. Alex es una persona brillante, exitosa, empática. Promotora de los derechos de las infancias trans y en sí de toda la comunidad LGBTQ+.

Vive en Miami, siendo Florida uno de los estados más azotados por las políticas retrogradas de los gobiernos donde se han retirado fondos económicos para priorizar la salud mental de las y/o les niñes trans.

Los gobiernos, diría que de casi todo el mundo, nos quieren desinformados y repletos de miedos para no poder exigir y demandar nuestros derechos, pero también para no pelear por los derechos humanos básicos como la libertad.

Y ser trans debería ser una libertad incuestionable de quienes lo elijan.

La visibilidad trans es una tarea de todes. Si cada vez más personas procuramos informarnos un día no muy lejano seremos una sociedad más empática y solidaria. Hoy, al menos en latam, estamos lejísimos de eso.

A mi amiga Alex quien me inspiró a escribir (muy brevemente) sobre su camino a la transexualidad, pero sobre todo en la búsqueda constante de su amor propio, reconocimiento y fuerza por trascender humanizando a un mundo carente de humanidad. Qué contrariedad.

La transfobia

Para procurar entender la visibilidad trans hay que sostener que la transfobia es el peor enemigo.

Recomiendo estos textos que siempre me han parecido acertados, aún cuando alguno de ellos tiene más de diez años.

¿Buscas apoyo? ChatSpace es uno de los sitios que ofrecen más recursos para las infancias y adolescentes LGBTQ+. Escríbeles, tu información es confidencial.

Quiero expresar mi gratitud en este texto a mi queride Vélez que siempre lee mis textos con inmenso cariño. Síguele en X.

La música e inspiración de este texto es por Bely que tuvo a bien donarme parte de su arte con este video de una canción de Taylor Swift que ambos amamos. Síguela aquí en X. ¡Gracias! Sobre todo por la confianza y por ser swiftie.

Amor por amor.

Las imágenes son de EFE y Unsplash.