
Debido a este lesbianismo encubierto, el éxito de la serie subió como la espuma. Las más entendidas la consolidaron como una de las mejores series dados sus referentes lésbicos.
El lesbianismo de Xena y Gabrielle, unas veces más latente que otras, suponía un arma de doble filo para la serie. Tal vez en parte debido a que una de sus guionistas, Liz Friedman, también era lesbiana.