
De todos, él fue uno de los que más llamó la atención a los profesores. A pesar de no haberse preocupado nunca por sacarle partido a su cuerpo, los profesores han visto un buen potencial en él. Y no es para menos.
Acostumbrado a tanta paleta y carretilla, Luís Jiménez, peón de profesión, ha desarrollado un cuerpo de escándalo. Y aunque su cara no lo sea tanto, seguro que si explota sus músculos conseguirá llegar alto.