
Ha sido un día duro. Casi mueres atropellado por un camión, tu jefe te ha cargado de trabajo, estás incubando un resfriado y la contaminación de esta maldita ciudad está haciendo estragos en tu piel. ¡Necesitas una sauna!
Una sesión de sauna a la semana es suficiente para que tu piel recupere su belleza natural, además de eliminar toxinas, limpiar las vías respiratorias y mejorar el flujo sanguíneo; la sauna es la mejor opción para dormir a pierna suelta.
Aunque no se debe tomar una sauna si padeces probremas de corazón, de tiroides o si tienes la tensión arterial baja.