
Patricia Buiza / 17-8-2007
Jardinero de profesión y sex-symbol de vocación. Para Dani López nunca ha existido el pudor o la vergüenza. Durante su estancia en la casa de Gran Hermano 2006, ya nos quedó claro que este mallorquín no tenía ningún pelo en la lengua, ni en otro sitio, y que si había que desnudarse, él era el primero.
Tal es su afán por el destape que ha sido pisar la playa y no ha tardado ni un segundo en despelotarse. Será para que el sudor no le manche sus modelitos.