
A los once años -edad a la que los niños corrientes empiezan a fumar- creó su propia compañía de baile, interesado por los increíbles pasos de las estrellas de la música negra norteamericana. Se empapó de todo este espíritu de performance tragándose horas y horas de MTV, por lo que desarrolló un estilo propio aproximando los bailes de la tele a la música disco y latina.