
Ese "estilo especial" que antes mencionamos despliega el norteamericano, no es más que la natural gracia y amaneramiento de sus movimientos en la pista. Si también existiera una lista que recogiera a los patinadores con más pluma, seguro que Johnny no bajaba del podio.
Sin embargo, esta no es razón de confianza para ninguno de sus rivales, ya que su singular dulzura esconde una seguridad y una técnica casi pasmosa.