
Van pegados como siameses -normalmente son pareja- y llevan el año entero discutiendo para ponerse de acuerdo en qué ropa tienen que llevar durante las fiestas del Orgullo.
Al final optan por un conjunto formado sólo por complementos -como el que véis en la imagen- y si se lo quitaran seguro que acabarían mimetizándose con la masa, cosa que les aterroriza soberanamente.
Está bien tenerlos cerca para jugar a "yo soy la ficha roja-ja", pero en la mayoría de las ocasiones están sólo pendientes de lo suyo.