
Aunque para "fe de temporada" la de la actriz Demi Moore. El símbolo en vida -junto a Julia Roberts- que mejor nos recuerda que los noventa existieron ha cambiado hasta tres veces de dogma y credo.
Demi pasó de mezclar drogas al cristianismo, después al budismo -nada que ver con su rapado en 'G.I. Jane'-; y más tarde al estudio de la cábala judía, al igual que nuestra anterior retratada.
¿Lo peor del tema? Que Ashton se lo debe creer todo y la sigue allá donde se mete.