Milan Gamiani no tiene ningún reparo para ponerse ante la cámara. El objetivo le quiere. Y el público se lo agradece. De ahí que Milan no dude un segundo en desnudarse públicamente.
Y ante tal banana sexual (él) y tanta facilidad para pelarla delante del objetivo -desnudarse, para los malpensados-, será mejor hacer sustituciones por un plántano canario ya peladito. Más vale insinuación que provocación.