
Como hemos dicho, aunque todavía no haya llegado a la mayoría de edad, Maxi Iglesias es todo un bombón de chocolate. Un Ferrero Rocher.
Unos intentos ojos azul verdosos y una expresión de niño malo, sumados a un cuerpo que va cogiendo cada vez más y mejor forma, hacen pensar en él como uno de los futuros iconos sexuales de la televisión.