
En los siglos posteriores aparecen algunas relaciones sexuales entre monjas en varias novelas y poemas. En el XVI, el escritor francés Pierre de Bourdeille defendía la idea de que el lesbianismo era una moda trasladada de Italia a Francia por una dama noble que se supone era la reina, Catalina de Medici.
Otras mujeres de la época conocidas por su tendencia lésbica fueron Juana de Arco, Catalina de Erauso -la "monja alférez"- y la reina Cristina de Suecia. El tratamiento que se dió en esta época al lesbianismo -quizá por mero machismo y apatía- era más liviano que para la homosexualidad masculina. Es decir, que las lesbianas empezaron a no importar por no dar aparentemente serios problemas al hombre -y por la creencia de que el comportamiento era causado por una moda-.