
Dejando de lado su vida profesional y fijándonos en el hombre, hay que reconocer que Javier Ríos no está nada mal.
A pesar de ser un actor no demasiado prodigado públicamente, a sus 27 años es un hombre con unos encantos escondidos y nada despreciables, capaz de hacer las delicias de los que le ven a través de la pantalla.