
Desde los fríos canadienses, Vancouver concretamente, Ryan Reynolds aterrizó en Estados Unidos para conseguir su estrella entre tanto cielo hollywoodiense.
De vocación actor, a sus 31 años, aún no ha conseguido lucir lo suficiente en ninguna de sus películas. Pero él sigue intentándolo.
Hijo de comerciantes, después de trabajar un tiempo entre botellas de coca-cola y aceite en un supermercado, Reynolds consiguió su primer debut en la tele, con la serie 'Fifteen'.