
Que estés forrado y que puedas permitirte todo tipo de lujos, sólo por ser heredero de una de las mayores fortunas mundiales, no te convierte en guapo automáticamente. La belleza hay que ganársela o mejor dicho, tenerla. Y Brandon Davis no es que la tenga precisamente. Por este motivo, él es el que se lleva la plata en esto de los más feos.