
Estas acusaciones comenzaron a partir de que Nicole Richie, hija de Lionel Richie, la despidiera y denunciara en myspace el trato que Zoe le había proporcionado. Nicole, que nunca había destacado por su figura o su gusto en el vestir, encontró en Zoe el impulso que necesitaba. Como resultado, ahora son de dominio público sus cabreos, adicciones y demás miserias, por no hablar de sus costillas.