
Los inicios de Jessica Clarke -pese a ser bastante dignos- acabaron agotando a la modelo. Ahora recuerda cómo era "una miserable y estereotipada "muerta de hambre" que se alimentaba a base de aire, coca cola light y cigarros".
También explica como en esa época el "éxito que estaba cosechando tampoco significaba nada para ella" y por ello decidió entonces cambiar radicalmente su estilo y filosofía vital.