
Alejandro Durán/ 24-06-2008
En la "buenrollista" publicación 'In Touch', hace una semana, pudimos leer una noticia en la que se sugería que Elena Anaya, rostro internacional del cine español y una de nuestras actrices favoritas, era lesbiana y vivía con su pareja. Este lesbianismo se deducía de una simple cena que la actriz compartió con una chica en Lavapiés.
Y entonces me pregunto, ¿por qué esta manía de pensar que todo el mundo es homosexual? ¿A qué viene tanto outing a la fuerza? Apostando por la libertad y por el derecho a vivir sin ser juzgados y pensando que Elena merece más ser reconocida y admirada que criticada o perseguida, hacemos oídos sordos y aprovechamos para hablar de lo que más nos gusta de ella: todo.