
Cuando sobrepasas el ecuador del álbum empiezas a tener una idea de la particular propuesta de los Digitalism. Sin embargo, es necesario decir que a partir de este momento será cuando comenzarán a sorprenderte.
'Moonlight', 'Anything New', 'Pulse' y 'Homezone' forman el grupo de canciones con más peso dentro del disco, que con tantos cambios de registro en el principio, podría pecar por ser demasiado ecléctico. En ellas se ha plasmado el particular estilo del dúo, su marca personal que está presente a cada segundo.
Entre los tres últimos temas encontramos 'Apollo-Gize', la primera y única canción tranquila del disco; 'Jupiter Room', otro de los caóticos y magníficos temas que les ha llevado tan lejos; y 'Echoes', una elegante y optimista manera de finalizar el cedé.