
Sin embargo, los principios de la carrera de Soraya tras OT no fueron tan exitosos como se preveían.
Con la crisis del mercado discográfico y la ausencia de buenas ideas -y si no buenas, por lo menos arriesgadas- por parte de los mandamases, Soraya parecía una Chenoa oxigenada. Hasta el punto que lo más normal fuera oír a ambas artistas de seguido en los bares.
La chica que podía vender cualquier idea era incapaz de vender su propia identidad, por lo que había que estrujarse un poco los sesos para que Soraya se quitara el sambenito del "Poyeya", su tristemente mayor éxito hasta el momento.