
Dónde ha quedado ya la imagen de puritanos, recatados, castos y homófobos de la que siempre han hecho fama los mormones. Se han soltado la corbata, quitado la camisa y guardado el libro en el cajón, y mira el cambio que han dado. Todo sea por una buena causa. Si de conseguir dinero se trata, está claro que un desnudo es una muy buena forma. Aunque sea dentro de la Iglesia.
Pero qué pensará Dios de esto o mejor dicho, qué opinará el más conservador de los conservadores, nuestro actual papa Benedicto XVI, de sus compañeros de vocación.