
Por su parte, John Galliano, el más controvertido y arriesgado del desfile, quiso hacer de su desfile todo un espectáculo visual.
Simulando la criticada puesta en escena del debut de David Delfín en Cibeles, Galliano cubrió a alguno de sus modelos con pasamontañas y sogas al cuello, como único complemento de su línea underwear. Y es que a veces, la cara no es lo importante.