
Con sólo tres colecciones, sus extraterrestes, sus personajes de circo y sus príncipes medievales de estilo teatral y futurista, han roto con la clásica elegancia parisina. Romain Kremer ha hecho que volvamos a mirar con expectación a una ciudad con gran tradición en la moda, pero que quizá, había perdido interés frente a propuestas más innovadoras como las de Bélgica y Japón.