
Este alemán tuvo muy clara su vocación y antes de terminar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de Amberes, ya trabajaba para diseñadores como Viviene Westwood, Alexander Mc Queen o Dirk Bikkembergs.
En 1998 creó su taller en la ciudad belga y un año más tarde presentó su colección en París. Bernhard Willhelm se autodefine como caótico y naïve. En su imaginario planea, desde sus inicios, un tono irónico con el que reinterpreta iconos tradicionales e imágenes de su niñez. El diseñador también lleva su estilo ecléctico a la puesta en escena de sus desfiles, en un intento de romper el rígido sistema de la pasarela.