
Cuando en 1974 apareció en 'El Padrino II', Robert de Niro, a sus 31 años, ya estaba considerado como uno de los actores más atractivos del momento.
Ahora, a sus 64 años, con alguna cana y arruga de más, De Niro sigue teniendo un cierto sex-appeal que sigue levantando sofocos entre su público gay más fiel.