Siempre estoy en números rojos. Mi cuenta corriente no para de tiritar. Y encima sólo me queda un yogurt caducado en la nevera. Pero este año va a ser diferente.
Me prometo ahorrar un céntimo, un día sí y otro también hasta conseguir ese viaje tan deseado. Sidney podría ser un buen destino. Me han dicho que el Orgullo allí promete demasiado como para perdérselo. ¿Lo conseguiré?