
¡También es mala suerte! Pillamos a dos en mallas, con lo 'generosa' e indiscreta que es la lycra, y nos encontramos con esto. ¡Menuda decepción!
Un consejo para todos aquellos aficionados al spandex, la lycra o las mallas: Si sales a la calle de esta guisa, ya sea para correr o porque te da la gana, al menos ten la decencia de ponértela un poco pimporra para alegrar el día a todo el que te mire. Y como diría Paulina: ¡Todo para arriba!