
Le llaman el Beckham del rugby, pero sería más acertado definirle como una combinación entre el marido de Victoria (por su condición de sex symbol deportivo) y Zidane, por su calidad como deportista, máximo anotador de la historia del Torneo Seis Naciones.
En Inglaterra es un ídolo de masas, tanto para los supporters del rugby como para los admiradores de la belleza masculina, capaces de acabar con las existencias de los calendarios donde él aparece.