
Cualquier excusa es buena con tal de conseguir que si al menos te despiden, puedas sacar una buena tajada de ello. Y qué mejor que hacerlo aludiendo a ciertos prejuicios, en este caso, por ser homosexual.
Para intentar que no lo despidan, Piñón se hará pasar por un gay discriminado. Lo que al principio parecía una disparatada mentira, convertirá a éste en todo un icono pro-gay, y le evitará ser despedido. Pero esta nueva condición obligará a Piñón a construirse una nueva vida que le provocará algún que otro quebradero de cabeza para no ser descubierto.