
Después del incidente, la actriz se entregó voluntariamente a la policía. Fue arrestada por conducir en estado de embriaguez y por posesión de cocaína.
Salió una hora más tarde, en libertad condicional, después de entregar 30.000 dólares como fianza.
Al día siguiente del choque, Lohan volvió a salir de fiesta. Esta vez no tuvo un accidente porque ni siquiera pudo conducir: acabó desmayada. No es extraño, por tanto, que la actriz haya sido pillada en más de una ocasión enseñando... algo más que unas profundas ojeras.