
Lo mejor: El crecimiento interior y cambio que sufren los personajes durante la película, con una imprevisibilidad tan real como la infinita multiplicidad del ser humano.
Lo peor: Expresar como moraleja el cliché de que la última inclinación de las personas es pervivir en la memoria de los demás.
Momentazo: La escena acuática en la que Manu pierde el sentido y la respiración. El descubrimiento de Adrien de que Mehdi y Manu son amantes.
Vete a verla si...: Te gustaron las anteriores películas de Techiné o si prefieres un drama realista a una comedia fantasiosa.