
Que Hannah no es ya una niña, nos queda más que claro. Una niña no lleva tacones de ese calibre ni coquetea con los bailarines, estamos ante una adolescente convirtiéndose a pasos agigantados en mujer.
Quizá por eso y por su espíritu más rebelde no le importó posar para la fotógrafa Annie Leibovitz envuelta (sólo) en una sábana. La actriz-cantante, a la que algunos consideran la princesa del teen pop, primero defendió las fotos (que definió como "bonitas" y "artísticas") y después se arrepintió, señalando que entendía el mal ejemplo que estaba dando a sus seguidoras, que la admiran y quieren ser como ella.