
Después de algunas películas en Holanda e Inglaterra, donde se trasladó con su madre después de que su padre las dejara, entró en Hollywood por la puerta grande.
Audrey se convirtió en una estrella con su primera película estadounidense, 'Vacaciones en Roma' (1953), por la que ganó el oscar a la mejor actriz de ese año. Este papel de aristócrata "selló su imagen de elegancia y sofisticación, ingenuidad y frescura, llegándose a una identificación con el personaje que marcaría sus próximos papeles y, si cabe, toda su carrera".