
Tras una exposición individual en Pittsburgh en 1978 decide trasladarse a Nueva York, donde se matricula en la School of Visual Arts. Allí explora nuevos conceptos artísticos y realiza instalaciones, vídeos y cuts-up en las que busca el contacto con el público, presentándolos en clubes y calles, convirtiéndose en parte integrante de la cultura underground neoyorquina.
Haring defiende la idea de que el arte debe ser accesible a todo el mundo y no sólo a una élite. Por lo que comienza a desarrollar sus obras en las calles y en los anuncios del Metro, haciendo partícipes de la misma a los ciudadanos.