
El artista mallorquín fue una de las estrellas de ARCO, sobre todo por su impresionante instalación para el stand de EL Mundo.
Un espacio blanco, de gran poder metafórico, bañado por una luz cegadora, y al fondo, pegado a la pared, una de sus características figuras aplastada por una cascada de fluorescentes. Un ejemplo más de su lúcido pesimismo.