
El metro se convierte en su 'laboratorio', además de ser el lugar ideal para compartir su arte con otras personas, y de allí surgen las 'subway drawings'. Algunos dibujos eran autónomos, otros formaban parte de una pequeña serie que narraba una historia a lo largo de las estaciones. Sorprende que, pese a la vulnerabilidad de los dibujos, apenas fueron dañados o ensuciados.
Con las 'subway drawings' desarrolla una extensa iconografía: mezcla de elementos sexuales con platillos volantes, personas, perros, bebés gateando, halos, pirámides, televisiones, teléfonos y referencias a la energía nuclear que reflejan su inquietud moral respecto a temas como el poder, la opresión y el sexo.